Mis 15 años con el Tango (#LosAprendizajesDeMaría)

Buenos Aires, 3 de diciembre de 2018.

Portfolio 2018 by MonteleoneTango

Hace 15 años en una noche de diciembre entraba a mi primera clase de tango.

Llevaba un pantalón de jean blanco, alguna remera cualquiera, unos zapatos de taco grueso, suela de goma y ningún agarre, mis rulos largos y despeinados, ganas de bailar y mucha, pero mucha curiosidad.

Cuando sonó la música, en ese momento en el que supe que yo pertenecía a ese mundo y que había encontrado algo de lo que no me desprendería nunca más, empezó un camino que hoy entiendo inagotable.

A lo largo de este camino que siempre está empezando y que no tiene fin, aprendí:

-A realzar mi ser femenino y disfrutar de mi condición de mujer, activa, atenta y asertiva. -A escuchar el decir del cuerpo del otro antes de anticipar una respuesta. -A ser sociable. -A deponer las envidias y en su lugar valorar las admiraciones. -A abrazar sin prejuicios. -A dar segundas oportunidades. -A esperar con tranquilidad que otros me las den a mí. -A comprender que agradar a todos es tan imposible como que todos me agraden a mí. -A dejar atrás la timidez y en cambio dar lugar a la discreción. -A admitir que, casi por regla general, la magia aparece en el momento menos esperado. -A aceptar la crítica y agradecer el elogio. -A distinguir la crítica destructiva de la constructiva, y no darle importancia a la primera. -A distinguir el elogio sincero de la adulación, y no darle valor a la segunda. -A reconocer que la perfección no existe como tal, pero aspirar a ella me da combustible para mejorar día a día. -A observar que una sonrisa puede más que cualquier dieta, gimnasio, maquillaje o diseñador de alta costura. -A manejar el equilibrio físico para que un traspié no implique una caída. -A manejar el equilibrio interior para entender que no hay mejores ni peores, sino encuentros que hay que saber esperar. -A permitirme y luego perdonarme los malos días. -A no esperar nada y sin embargo recibirlo todo. -A disfrutar de la amistad en todas sus presentaciones. -A divertirme jugando a la seducción reconociendo los límites y sabiendo expresarlos cuando es pertinente. -A comprender que el error no intencional puede ser un motivo de diversión si te lo tomás con una sonrisa. -A reconocer que el error consciente no es error sino descuido y sobre eso hay que trabajar. -A entender que ser humilde es el único camino, ya que cuando el Sr. Ego te empieza a hacer creer que lo sabes todo, viene un nuevo maestro y te hace ver que todavía no aprendiste nada. -A reconocer que la música, como la vida, tiene tantos matices y colores que no suena dos veces igual al oído. -A sobreponerme a una mala clase, una mala tanda, una mala noche a fuerza de acrecentar el deseo de auto superación. -A soltar mis propias creencias al vacío cuando otros me muestran un camino alternativo y válido. -A encontrar la riqueza de la diversidad y disfrutar de lo que hace único a cada individuo. -A buscar cientos de caminos para ayudar a los otros a sentirse a gusto en su movimiento y, si es necesario, mil caminos más. -A ponerme en lo zapatos del otro para poder acercarme a sus sensaciones con compasión y respeto. -A subirme a miles de aviones sin miedo. -A perfeccionar mi inglés y mi francés para poder comunicarme, al principio, con mis compañeros de clase y luego con mis alumnos, y así poder transmitirles el amor por el baile con precisión. -A compartir mi cultura con otras culturas y dejar que ellas aporten al conocimiento y al crecimiento. -A mejorar mi calidad de vida, alimentándome mejor y manteniéndome activa para que el cuerpo me rinda más y mejor en la pista.

Hay más, mucho más, pero baste esta lista aleatoria de lecciones para saber que haberme volcado a esta pasión significa día a día mucho más que aprender a bailar: EL TANGO ENSEÑA A VIVIR.

#GRACIASTOTALES ------ My 15 years in Tango (#MaríasLearnings): Buenos Aires, december 3rd, 2018.

It was an evening in December, 15 years ago, that I made it to my first Tango lesson.


I was wearing a pair of white jeans, whatever T-shirt I found first in my closet that day, a pair of street wide high heels with no straps or support whatsoever, my long, messy curly hair, a very strong desire of dancing and the spirits of a young curious woman.

When the music started playing I knew I had come to a world I belonged to and that whatever I had found there was going to stay with me for ever. That was the day when I took off on a learning journey that now I know is endless.


Down that endless road that seems to start again every single day I learned:


-To enhance the female in me and enjoy myself as an active, alert and assertive woman. -To listen to what the other’s body has to say before I come up with an answer. -To be sociable. -To set aside any possible envy and value what there is to admire in every one else. -To embrace without judgement. -To give a second chance. -To hope to be given a second chance, and wait quietly for it.

-To understand that being liked by everyone is just as impossible as it is to like everyone. -To leave shyness behind and instead become more discreet. -To accept criticism and thank compliments.

-To distinguish destructive criticism form constructive criticism and pay no attention to the firs one. -To distinguish the honest compliment from adulation and not value the latter. -To recognize that perfection itself doesn’t exist, but longing for it fuels me up to become better by the day.

-To realize that a smile has more power than any diet, training program, make up palette or fashion designer. -To handle my body’s balance not to fall when I stumble. -To handle my souls’s balance to understand that there aren’t best or worse, but there are encounters that we should wait for. -To allow myself (and forgive myself) the bad days. -Not to have expectations and yet receiving so much. -To enjoy friendship in all its forms and shapes. -To enjoy myself playing seduction recognizing how to stop playing when needed. -To understand that a mistake can me funny if we smile to it. -To recognize that pre meditated mistakes are not mistakes but sign of carelessness and we should work our way out of that. -To understand that being humble is the only way, since when Mr Ego takes off making you think you know it all, a new Master comes to show you you haven’t learned a thing yet. -To recognize that music, as life, has as many nuances and colors that it wouldn’t sound the same twice. -To overcome a bad class, a bad tanda, a bad night by enhancing the effort for becoming better. -To let go of my own beliefs when someone else shows me an alternative, better way. -A see richness in diversity and enjoy what makes everyone unique. -To look for hundreds of ways to help other feel comfortable with their movement, and thousand different ways, if needed.

-To try someone’s else’s shoes to acknowledge their feeling with respect and compassion. -To board thousands of planes without being scared of flying. -To perfect my English and my French to be able to communicate with fellow tangueros and convey my message with precision. -To share my culture with other cultures and let them be part of the evolution. -To improve my quality of life, eating healthier and staying fit to last longer in the dance floor.

There is, of course, a lot more, but let this list of lessons be a sample to express that choosing this passion means more, way more, than learning a form of dance. The Tango teaches us how to live.

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